Trucos para cocinar un buen solomillo o entrecot

Prácticamente, ya nos encontramos  en el período del año de temperaturas más bajas y en estas condiciones apetece comer un buen solomillo o entrecot más que nunca. En este artículo recopilamos algunos trucos para asegurar que  puedas disfrutar de un solomillo o entrecot de la forma más sabrosa posible.

  • Elegir un corte adecuado.
    Al seleccionar una el solomillo o entrecot, hay que fijarse en que su corte sea el correcto. Debe estar cortada en dirección contraria a la fibra, para que no sea difícil de masticar y la textura no le juegue una mala pasada al sabor. Influye el punto que se quiera dar, para una carne poco hecha o al punto se suelen recomendar cortes de primera, como el solomillo o el entrecot.
  • Fijarse en su aspecto.
    Hay que comprobar que el solomillo tiene un buen color rojizo, con los bordes frescos y la grasa de color blanco cremoso. En este caso, será un animal joven cuya carne es más jugosa.
  • Nunca lavar la carne con agua.
    Los organismos de salud recomiendan no hacerlo. Desde una perspectiva gastronómica, puede que se quede más seca. Además, al hacerlo, se llenará el fregadero y la cocina de bacterias con las que sufrir intoxicaciones.
  • Atemperar la pieza.
    Un truco de experto es dejar el solomillo o entrecot en el exterior como mínimo una hora antes de cocinarla. El resultado es una carne mucho más jugosa y también va a soltar menos agua durante la cocción. Si no se ha tenido la oportunidad de dejar atemperarla y se pone al fuego recién salida de la nevera, habrá que darle un poco más de tiempo de cocción. De lo contrario, el interior estará frío y resultará desagradable al comer.
  • Preparar la carne previamente a cocinarla.
    Sobre una superficie limpia, hay que empezar a trabajar la pieza con un cuchillo bien afilado. Retirar un poco de la grasa que tiene en el exterior y realizar una serie de cortes para que, en el momento de la cocción, la grasa no deforme el resto del producto. Si se quiere que la carne quede más tierna, hay que dar pequeños golpes para que las fibras se rompan y tenga una textura más suave.
  • Respetar el tiempo de cocción.
    Si se va a preparar a la plancha o a la brasa, hay que tener en cuenta los gustos de los comensales. Para hacer la carne “poco hecha”, bastará con cocinarla 30 segundos a vivo, para sellarla, y un minuto y medio más con el fuego algo más bajo para que se termine de hacer. Si piden “al punto”, el sellado también será de 30 segundos, pero se dejará unos dos minutos y medio cocinando. Y un filete bien hecho necesitará el sellado y algo más de 3 minutos.
  • Cocinar con especias.
    Las especias son grandes aliadas en la cocina. En cuanto a sabores no hay nada escrito, y si se emplean con cuidado, enriquecen los platos y aportan un sinfín de posibilidades. Las zonas más magras van bien acompañadas con curry, azafrán u orégano. Las partes más grasas combinan con toques ácidos como la salvia, la albahaca, el perejil o cilantro.  Las piezas a la plancha o brasa resultan sabrosísimas con un sencillo toque de sal.
  • Elegir una buena guarnición.
    No hay que olvidar los acompañamientos de la carne. Conviene apostar por alimentos ligeros que se sumen al sabor de la pieza, como una buena ensalada, verduras de temporada al vapor o plancha o patatas u otros tubérculos.