Gestionar el agua, responsabilidad de todos

El agua es un recurso muy preciado en nuestro planeta. Un elemento íntimamente ligado a la vida y que debemos proteger ante la amenaza del cambio climático. Pero ¿cómo gestionar el agua para asegurarnos de que lo estamos haciendo lo mejor posible?

Gestionar el agua

Empieza la Semana Mundial del Agua

Es la parte que corresponde a nuestros dirigentes. Este año, la Semana Mundial del Agua se celebra en Estocolmo (Suecia) del 23 de agosto al 1 de septiembre. Bajo el lema “Ver lo invisible: el valor del agua”, el Stockholm International Water Institute organiza más de 300 eventos y conferencias en colaboración con otras organizaciones internacionales y oenegés.

La Semana Mundial del Agua concentra en la capital sueca un grupo de expertos de más de 130 países, entre los que se encuentran científicos, personal de la ONU, activistas, emprendedores, políticos, estudiantes, representantes de organizaciones y muchos otros. Su compromiso: dirigir los retos que plantean las diferentes crisis relacionadas con el agua en el planeta.

Gestionar el agua en casa

Aunque las grandes decisiones sobre el manejo de este recurso están en manos de los gobiernos y de los organismos supranacionales, los ciudadanos también estamos llamados a poner nuestro grano de arena para gestionar el agua de una manera adecuada. Cada uno desde nuestra casa, también nosotros podemos contribuir a realizar un correcto uso de los recursos hídricos que tenemos al alcance y a combatir así la crisis climática.

¿Y cuál es la mejor manera de realizar un uso responsable del agua? Estos consejos te guiarán por el buen camino:

Ahorra agua, todo lo que puedas

Si te vas a dar un baño, debes saber que vas a gastar unos 150 litros de agua. Si, en cambio, te das una ducha rápida, serán 30 litros. Y, si además de ducharte, durante el primer minuto, cuando el agua aún sale fría, la puedes almacenar, te servirá para destinarla a otros usos. Por ejemplo, fregar el suelo.

En los días de lluvia, también puedes sacar un par de cubos al balcón. Es un agua que, aunque no puedes usar para limpiar ni para beber o cocinar, te puede ir bien para regar las plantas o para echar a la taza del váter cuando sea necesario.

Si tu vivienda cuenta con piscina y jardín, también es posible gestionar el agua de manera correcta. La solución para la primera consiste en realizar un buen mantenimiento de la piscina que evite tener que cambiar el agua a menudo. En cuanto al jardín, sin duda lo mejor es colocar césped artificial, ya que el natural necesita de un riego intensivo en los meses de más calor para sobrevivir. Recuerda, en el jardín y en la terraza, no usar en el mantenimiento diario la manguera como escoba para retirar objetos como hojas, polvo o insectos.

Para ahorrar hasta la última gota de agua posible, otros consejos: cierra siempre los grifos cuando no necesites el agua, utiliza el lavavajillas en vez de fregar los platos a mano, pon la lavadora -y también el lavavajillas- solo cuando esté lleno y riega las plantas cuando no les dé el sol directamente, para que puedan aprovechar mejor el agua que les estás dando.

Para acabar, revisa siempre tus facturas y comprueba que no estás gastando más agua de lo habitual. Si por cualquier motivo un mes te hubieras excedido, podrás rectificar enseguida.

Cuestiónate lo que consumes

Pongamos dos ejemplos de productos de consumo habituales, cuya compra a menudo no nos cuestionamos: la alimentación y la ropa. En cuanto a la alimentación, la carne es un producto que sale muy caro en la gestión del agua, ya que la industria ganadera gasta grandes cantidades de recursos hídricos.

Vamos al segundo ejemplo, la ropa. ¿Sabes que cada prenda nueva que compras ha supuesto un gasto en este sentido? ¿Sabes, por ejemplo, cuántos litros de agua se necesitan para fabricar unos vaqueros? Según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid, entre 2.130 y 3.078, el equivalente a lo que bebe una persona en cuatro años.

Evita el peligro de contaminación

Sí, nosotros, desde nuestras casas, también podemos contaminar el agua. Lo hacemos a menudo, por ejemplo, cuando tiramos productos tóxicos por el desagüe en vez de llevarlos al punto de reciclaje de nuestra localidad, o cuando echamos a la taza del váter productos que probablemente acabarán en el mar, como pueden ser pequeños plásticos, toallitas higiénicas, compresas u otros desechos que idealmente deberíamos depositar en el contenedor correspondiente.

También son contaminantes muchos de los productos químicos que utilizamos para la limpieza del hogar. Los detergentes industriales que acostumbramos a usar para lavar la ropa y los platos y los productos de higiene personal contribuyen a degradar la calidad del agua. Si optamos por comprar detergentes y jabones ecológicos, evitamos este problema. Y si, además, llevamos a la tienda nuestro propio envase y nos lo rellenan allí, ¡mejor que mejor!