El jabón de Marsella

El jabón de Marsella es un jabón fabricado en esta región de Francia, y está elaborado a base de aceites vegetales, siendo la primera vez que se vendió en el año 1370. A día de hoy se ha convertido, gracias a sus propiedades, en uno de los jabones más populares, y no solo en Francia, sino en todo el mundo.

En 1688 el rey Luis XVI, mediante el edicto de Colbert, introdujo ciertas regulaciones para limitar el uso del nombre Savon de Marseille a los jabones únicamente fabricados en el área de Marsella a partir de aceite de oliva. En nuestros días esta ley sigue vigente, aunque la normativa permite que se empleen otros aceites vegetales para su fabricación.

Está reconocido por sus propiedades antisépticas, hipoalergénicas y antibacterianas siendo una de sus principales ventajas la de no irritar la piel, al contrario que los jabones de origen sintético.

El jabón de Marsella no solo se utiliza para las manos, sino que sirve para el resto del cuerpo. Incluso, hay personas que lo emplean para limpiar superficies o lavar la ropa, ya que les resulta económico y eficiente.

Este tipo de jabón es perfecto para las pieles grasas, especialmente si después de lavarse la cara con él se aplica un tónico. Esta rutina de limpieza se recomienda por la mañana y por la noche antes de irse a dormir.

Además, el jabón de Marsella es recomendado por los dermatólogos para tratar pieles que padecen de eccema.

El jabón de Marsella ayuda a reforzar las encías y a eliminar el sarro, gracias a sus propiedades cicatrizantes y antisépticas. Basta con rozar un poco el cepillo con el jabón, cepillarse los dientes y aclarar con agua fría. Este gesto se recomienda unas dos veces por semana. Muchos ginecólogos lo recomiendan cuando la zona íntima está irritada.

Otra ventaja importante para el medio ambiente es que este jabón cuida y respeta al medio ambiente, ya que es biodegradable.