Cuidado con las termitas

Las termitas son causantes de importantes daños tanto en viviendas como en el patrimonio histórico, lo que se traduce en un gasto mundial de más de 60.000 millones de dólares al año.

Cuando el calor empieza a apretar, la flora se desarrolla de manera apresurada y, con ello, muchos insectos aparecen incomodando a la población en su día a día, como los mosquitos y avispas. Pero además de estos insectos comunes, existe otra especie que resulta más molesta, aún si cabe, por los daños que genera su presencia: las termitas. Esta plaga cuenta con más de 300.000 especies conocidas, pero solo el 3% de ellas son las culpables de los graves daños a las viviendas y al patrimonio histórico, lo que supone un gasto mundial de más de 60.000 millones de dólares al año, según los expertos del sector.

Modus operandi

Las termitas suelen tener una longitud inferior a los 9 milímetros y un cuerpo blando, y una alimentación basada en celulosa, un compuesto orgánico presente en la madera, las plantas y el papel. Todo ello les confiere una mayor capacidad de adaptación al medio y mayor facilidad para adentrarse de manera sigilosa en las estructuras, debilitándolas poco a poco y llegando, incluso, a provocar su colapso cuando ya es demasiado tarde para actuar contra ellas. De hecho, según Rentokil Initial, multinacional especializada en control de plagas e higiene ambiental, cada año más de 4.000 hogares e infinidad de edificios icónicos en toda España sufren daños por esta plaga, ya que las estructuras de más del 90% de las construcciones de antes de 1920 contienen madera. Por tanto, las pérdidas anuales llegan a ser millonarias.

Señales de que las termitas andan cerca

Existen varios aspectos clave que dan cuenta de la presencia de termitas en las viviendas, edificios y otras construcciones:

  • Madera que suena a hueco. Las termitas consumen la madera de dentro hacia afuera, dejando una capa superficial y fina de madera o simplemente la pintura en superficie. Por ese motivo, si se golpean determinadas zonas como marcos o vigas y suenan a hueco, puede ser una señal de su presencia, pues parte o la totalidad de la madera del interior ha desaparecido.
  • Ruidos en las paredes. Las termitas son ruidosas, por naturaleza. Estos insectos mastican la madera de forma provocando un sonido notable, y se golpean la cabeza contra la madera o sacuden sus cuerpos para avisar si hay algún peligro al resto de la colonia.
  • Rodapiés que se rompen a la hora de barrer. Como las termitas se comen el interior del rodapié, el simple golpe de un cepillo al barrer la casa hace que se rompa.
  • Cordones de barro adheridos a las paredes o colgando de los techos. A las termitas subterráneas no les gusta la luz, cuando no encuentran una veta de madera y tienen necesidad de salir al exterior crean una especie de túnel de barro que les protege de la luz y pueden continuar explorando la zona en busca de nueva madera.
  • Puertas o ventanas que no cierran bien. Estos insectos trasladan barro desde el nido aportando humedad al interior de la madera, lo que hace que se hinche y las ventanas o puertas no encajen bien con su marco.
  • Enjambrazón. Este fenómeno indica la presencia de termitas voladoras, machos y hembras que dejan el termitero para buscar un compañero y establecer una nueva colonia, sobre todo entre abril y mayo. Una vez encuentran su pareja, estas pierden sus alas que, al ser fácilmente identificables, suponen otra evidencia de su presencia. Por ello, otra evidencia que indica su presencia son las alas desechadas.