Cómo ahorrar gas en casa: trucos y consejos

Es otoño. Llegan los días más fríos y empezamos a poner en marcha la calefacción en nuestros hogares. El agua de la ducha también necesita más temperatura que unas semanas atrás, ya se nota el fresco de primera hora de la mañana. Pero con los precios de los suministros disparados y la inflación por las nubes, es posible que la próxima factura de gas natural que recibas, si tu caldera funciona con esta fuente de energía, te dé un susto mayúsculo. Para reducir el consumo y controlar el gasto antes de que esto pase, te proponemos una serie de trucos y consejos que te ayudarán a ahorrar gas en casa.

Ahorrar gas natural en casa

En los hogares, se puede ahorrar de muchas maneras. Podemos intentar reducir el gasto en la cesta de la compra, en electricidad, en ropa y en ocio, y también en el gas natural para la calefacción. Para conseguir gastar menos, es esencial tener presentes los pequeños detalles que puedan contribuir a desahogar la economía familiar.

Consejos para ahorrar gas natural

Desde SyA Instalaciones, empresa dedicada al mantenimiento e instalación de fontanería, gas y calefacción, nos ofrecen cinco consejos para ahorrar gas natural en casa:

1. Escoger el mejor proveedor de gas y tarifas

Es uno de los aspectos por donde se puede empezar. La oferta en el mercado es muy amplia. Entre todas las compañías que ofrecen diferentes ofertas y tarifas, hay que elegir la que mejor se adapte a cada coyuntura y a cada necesidad. Previamente, será necesario hacer un trabajo de investigación, que implicará contactar con algunas de ellas, pedir información e incluso presupuestos, comparar las ofertas que nos hagan y decidir cuál es la que más nos conviene.

Para elegir las tarifas hay que conocer estos dos conceptos:

  1. Término fijo: es una cantidad fija que siempre se abona, independientemente del consumo. Se mide en euros al mes y hace referencia al mantenimiento de la red de distribución de gas.
  2. Término variable: se refiere a la cantidad de gas natural que se consume y se mide en euros por kWh.

Dependiendo del uso que se haga de la calefacción en el hogar, puede resultar mejor contar con un término fijo más alto o más bajo, y del mismo modo, tener el término variable más alto o más bajo. Cuando realices tu trabajo de investigación, pregunta por estos conceptos, en cada empresa con la que contactes te lo explicarán y te podrás hacer una idea de lo que más te conviene.

2. Valorar los servicios de mantenimiento

Las empresas que instalan el gas natural ofrecen servicios de mantenimiento de las instalaciones, pero este servicio también se puede contratar a una compañía especializada en este tipo de trabajos. Las revisiones anuales te garantizarán que todo funciona correctamente y, en caso de avería, podrás llamar al servicio técnico para que acudan tan rápidamente como sea posible. En función del contrato de mantenimiento que tengas puede que no te cobren por la reparación, o que te cobren solo una parte, por ejemplo, las piezas que haya sido necesario cambiar.

Aunque a priori contratar un servicio de mantenimiento puede parecer un gasto, es más bien una inversión, ya que a la larga sale mucho más económico que pagar un servicio de urgencia cada vez que haya algún problema con la calefacción o el agua caliente.

3. Usar termostatos

Los termostatos digitales son grandes aliados del ahorro. Te permiten programar la calefacción por horas y regularla, de manera que siempre tendrás una temperatura adecuada en el hogar: es importante tanto que no suba demasiado -cada grado se nota en la factura- como también que no baje mucho -lo que obligaría al sistema a hacer un sobreesfuerzo para volver a alcanzar la temperatura de confort y… también se notaría en la factura.

Algunos termostatos se pueden programar incluso desde el teléfono móvil, mientras estás en el trabajo, o cuando estás volviendo a casa, o cuando sabes que van a llegar los niños.

4. Revisar los radiadores

El aire en el interior de los radiadores tiene una consecuencia muy desagradable, y es que el radiador afectado calienta menos. Esto sucede porque las burbujas de aire ocupan el espacio que debería ocupar el agua caliente. ¿Y qué haces si el radiador no tira? Subir un grado la calefacción, es decir, gastar más. Cada grado que subes consume un 7 % más.

5. Elegir la temperatura correcta

Cuando hace frío, no se debe intentar alcanzar una temperatura en casa que nos permita ir en manga corta. El otoño y el invierno son meses de frío, y hay que vestir en consecuencia si no se quiere pagar una factura del gas descomunal.

Hay una temperatura ideal para estar bien en casa, con la misma ropa que usamos cuando salimos, y no gastar más de la cuenta:

  • Temperatura de confort: 20°C – 21°C
  • Temperatura durmiendo: 15°C – 17°C
  • Temperatura para bebés: 22°C – 24°C

Otros trucos para ahorrar gas

Además de estas medidas, SyA Instalaciones menciona otras:

  • fijar una temperatura en el termostato para no tener que mezclar el agua caliente con fría
  • mejorar el sistema de aislamiento
  • realizar siempre las inspecciones pertinentes
  • cerrar los grifos cuando no se usan (y, así, ahorrar también agua)