Denunciar la contaminación acustica

La contaminación acústica afecta de forma negativa al bienestar y a la salud de las personas que la sufren, sobre todo en las grandes ciudades.  Para denunciar los casos en que el ruido supera los límites legales, una entidad sin ánimo de lucro, la asociación Juristas Contra el Ruido (AJcR), integrada por profesionales del derecho sensibilizados y especializados en la temática ambiental acústica, pretende concienciar sobre el problema del ruido y la defensa jurídica frente a él. Para ello asesora a la administración pública, organismos y entidades privadas emitiendo, entre otras cuestiones, informes y dictámenes.

En el portal informativo  Conderuido.com, Yomara García Viera, abogada y presidenta de la AJcR,  responde a las preguntas clave sobre protección ambiental contra el ruido.  Uno de los aspectos que resalta es que “al ruido al no ser  “invisible”, no le damos la importancia que tiene hasta que lo padecemos. Y muchas veces lo invisible hace bastante más daño que lo visible. El ruido enferma gravemente a las personas y origina serios problemas económicos a muchas familias, por ejemplo, cuando tienen que abandonar su vivienda para no enfermar aún más y se ven obligados a pagar la hipoteca además del alquiler de la vivienda a la que se trasladan. Eso, si tienen suerte de poder pagar ambos gastos. Para la mayoría es inviable asumir ese coste y les acoge la familia, o sencillamente están abocados a enfermar cada día un poco más. Es la tortura de la gota china”.

La presidenta de AJcR defiende la vía legal como una de las formas de encontrar la solución al problema del ruido, ” Lamentablemente, la conciencia sobre el ruido se adquiere a golpe de resolución judicial. En la actualidad, aún encontramos “contaminadores“ que se creen con derecho a hacerlo.  Es frecuente que la persona afectada por el ruido, además del sufrimiento que está padeciendo, tenga que soportar y escuchar frases como: “Pero si es de día. No hay límites de día”, “vete del domicilio si te molesta”, “la actividad estaba antes”, “en mi casa hago lo que quiero”, “la actividad tiene todos los permisos y licencias” o “es la tradición”, “siempre se ha hecho así”. Sin embargo, Yomara García apunta que ”todas esas afirmaciones carecen de fundamento legal y no legitiman a nadie para hacer ruido, pero aún hay muchas personas convencidas de que sobre la base de ellas justifican hacer ruido y consideran que hay que aguantarlo. En este aspecto, hay una gran desinformación. No debemos olvidar que prevalece el derecho de los afectados por ruidos a “ser dejados en paz”.