Cómo evitar insectos en la cocina

Los insectos en la cocina no son bienvenidos. En cualquier otra parte de la vivienda son molestos, pero en la cocina afectan a la salubridad de los alimentos y por ende a la salud de la familia. Sin duda las sustancias que almacenamos en ellas las convierten en un destino muy atractivo para todo tipo de insectos, desde moscas y cucarachas hasta polillas.

Polilla de la harina

Muchos insectos se alimentan de cereales procesados, granos e incluso de especias. Los más comunes son el escarabajo rojo de la harina, el escarabajo dentado del grano, y la polilla india de la harina. Esta última en su estado adulto puede llegar a medir 1.3 cm. y sus alas delanteras son de color gris claro y café cobrizo. Su ciclo de vida puede ser solamente de 25 días y entre sus alimentos favoritos se encuentran, además de cualquier tipo de harina, frutos secos, leche en polvo, chocolate, comida secada para perros, etc.

Cómo eliminar los insectos en las cocinas

En primer lugar tenemos que poner especial atención si utilizamos insecticidas. En algún caso puede ser peor el remedio que la enfermedad si contaminamos con insecticida parte de los alimentos.

Si encontramos insectos adultos hemos de tener en cuenta que matarlos no es la solución definitiva porque es más que probable que nuevas larvas están preparándose para ocupar el lugar de sus progenitores desaparecidos en el combate.  Debemos encontrar el origen de la infección y deshacernos por completo de los alimentos que puedan haber estado en contacto con los insectos.

El cajón o armario que ha albergado a nuestros indeseables huéspedes debe ser higienizado con productos de limpieza sin dejar ningún resto de alimento que pueda contener huevos o larvas que aún siendo ahora invisibles sean el germen de una nueva plaga.

Cómo prevenir las plagas

La solución pasa por aplicar medidas preventivas que dificulten el acceso de los molestos insectos a la comida.

Anotamos a continuación algunas de las medidas recomendadas por la revista consumer.es de Eroski

  • Proteger con rejillas de malla las ventanas de las zonas con alimentos.
  • Las puertas deben mantenerse cerradas y tener el mínimo espacio posible entre su parte posterior y el suelo.
  • Los cubos de basuras deberán estar siempre tapados y una vez vaciados deberán limpiarse y desinfectarse convenientemente.
  • Tanto la estructura como el sistema de desagüe de los sumideros, deben disponer de rejillas de metal.
  • Evitar las zonas de humedad o encharcamiento de agua o líquidos.
  • Evitar el almacenamiento de todo aquello que no sea necesario para impedir crear zonas de refugio y anidamiento.

Por último debemos tener en cuenta que los envases originales de los productos que almacenamos (harinas, por ejemplo), no son ni mucho menos herméticos. La acción de ciertos insectos los pueden traspasar para ocupar una cálida vivienda dónde proliferar a sus anchas. Por lo tanto, la mejor forma de almacenar ciertos alimentos será guardarlos en contenedores de cristal o metálicos a prueba de cualquier erosión exterior.